Bruselas alberga una gran cantidad de monumentos y museos, y es en el casco antiguo donde se concentran la mayoría de lugares turísticos, Le Grand Place, donde se encuentra el ayuntamiento, y la casa del rey, Manaken Pis, Gofrerías y creperías, cervecerías como el famoso Delirium Tremens con una carta de cervezas que pensé que era la guía telefónica, con unos 2000 tipos diferentes de cerveza a elegir. También me gustó visitar el parque del Cinquentenario, el Palacio Real, el Atomium, y me perdí la Sinagoga.
Bruselas es una ciudad bastante tranquila si no tenemos en cuenta las zonas turísticas y la zona de Arts Loi que es la más comercial de la ciudad.
Mis lugar preferido, sin duda alguna, es Le Grand Place, es sencillamente impresionante, cuando vas acercándote caminando al lugar, siguiendo los carteles que indican los lugares turísticos en cada cruce, y miras arriba para ver la torre del campanario y saber que vas por el buen camino, entonces, se acaba una de las estrechas calles abarrotadas de turistas, y que desemboca en la plaza, alzas la vista, abres la boca, empiezas a rodar sobre ti mismo observando todo a tu alrededor, y entonces respiras tranquilo pensando que ya has amortizado en esos 10 segundos el precio del viaje, sencillamente espectacular.
Bastante cerca de Le Grand Place, se encuentra la estatua del Manaken Pis, que es símbolo de la ciudad junto a Le Grand Place y al Atomium.
El Atomium es un monumento que representa una molécula de un cristal de hierro, con sus 103 metros de altura, merece la pena subirse y tener la mejor panorámica de toda la ciudad, muy cerca se encuentra el parque, miniEurope, donde están representadas a escala, los monumentos más representativos en importantes de toda Europa.
Y para terminar de asombrarse, una visita al Palacio Real, el cual ya impresiona desde fuera, pero que los meses de verano abre al público una pequeña parte, y es gratuito visitarlo. Mi opinión al respecto es que en toda una vida no llegaría a reunir un patrimonio que se comparara con una sola habitación del palacio real, Sillas, sillones, jarrones que todos son obras de arte, alfombras, tapices, chimeneas, detalles de oro en paredes y techos, cuadros, esculturas, impresionante de ver, pero en el fondo da un poquito de rabia, que unos tengan tanto y otros tan poco.
Por supuesto no puedo olvidarme destacar el fabuloso transporte público que hay en esta ciudad, metro, tranvía, autobuses, trenes y alquiler de bicicletas, que hacen que puedas llegar desde cualquier punto a cualquier otro de forma realmente fácil, Yo solo utilicé el metro, la bici y las piernas de hecho, y tren para salir a otras ciudades.
Y antes, mientras o después de hacer turismo, podemos disfrutar de varios tipos de cervezas en cualquier lugar, mi marca favorita la Leffe, y gofres en casi cualquier estación de metro o tren, además de los magníficos locales especializados cerca de Le Grand Place, eso si, cuestan bastante caros, me quedo con los gofres de chocolate de toda la vida de la estación de Schuman.









