Aunque la vida solo me permite ser un
trotamundos aficionado y de distancias cortas, que menos que
conseguir reanimar la vida de este blog una vez al año.
El destino de este verano fue el
principado de Andorra, a pesar de que el tiempo que se necesita para
disfrutar de cada rincón y actividad que ofrece este pequeño país
es siempre insuficiente, vengo con bastante información y
experiencias que compartir. Además ahora con una inseparable
compañera de viajes, excursiones, actividades y también de la vida,
lo cual me ha dado una motivación extra haciéndome recordar todo
con ilusión para redactar cada nueva página en este "diario de mis viajes". A quien va dedicada la primera página de nuestro diario de viajes.
Para empezar y como siempre intento,
hay que leer, hay que aprender, hay que saber donde vamos, así que
hay que saber un poquito sobre Andorra.
Andorra es un pequeño país que se
convirtió en un gran centro comercial, sufriendo un gran cambio
económico desde lo más rural a lo turístico, financiero y
mercantil.
El sistema de gobierno del principado,
es un tanto peculiar, ya que hay dos coprincipes que comparten la
máxima representación gubernamental, uno es el presidente de la República Francesa y el otro el Obispo de Urgel.
Las regiones en las que se divide el
país se llaman parroquias, así como en otros lugares se podría
llamar condados, provincias etc... Las cuales son siete: Canillo,
Encamp, Ordino, La Massana, Andorra la Vella, Escaldes-Engordany, SanJulián de Lória.
*wikipedia*
Su Capital es Andorra la Vella, ciudad
principal de la parroquia a la que da nombre y las más poblada del
principado, el cual tiene una totalidad de 84.484 habitantes censados
en el 2008, y destaca que solo poco más de la mitad de la población
actual son nacidos en Andorra, siendo la segunda nacionalidad más
abundante la española constituyendo un tercio del total.
La lengua oficial es el Catalán,
aunque solo es la lengua materna de un tercio de la población,
siendo otro tercio el español y el restante francés y sobretodo
portugués.
Andorra es un país de gente amable, en
la que no encuentras a nadie que no hable catalán, francés y
español, los tres con la perfección de un nativo. Es un país donde
siempre hay algo que hacer, donde no hay hueco para el aburrimiento,
lleno de opciones para hacer deporte, excursiones, lugares
paradisíacos, parques de ocio, comercios que no duermen, donde hay
lugar para relajarse y para un no parar, un país que vive del
turismo y para el turismo, haciendo sentir cómodos a sus visitantes.
Y ahora que conocemos un poco mejor el
principado, pronto compartiré con vosotros, mis pocos pero fieles
lectores, cada experiencia de la que he podido disfrutar en mis
siempre cortas vacaciones.










